COMUNICADO N° 8
Centro de Estimulación Musical.
Director: Pablo Torres
02-05-09
Centro de Estimulación Musical.
Director: Pablo Torres
02-05-09
LA NUEVA PANDEMIA
De acuerdo con los datos y las explicaciones (nunca suficientemente claras y eficaces) todo pareciera indicar que la epidemia por el virus H1N1, comienza a declinar y ser controlada en nuestro país. Afortunadamente los efectos nocivos en la salud de nuestra comunidad, el C.E.M. hasta donde nos dejaron saber, fueron pocas. Seguramente no fue así para miles y miles de personas que día con día luchan por llevar el pan a casa, y que durante muchos días les quitaron la posibilidad de trabajar y salir adelante. Tampoco fue así, para los cientos de personas que sufrieron una enfermedad que los postró en un hospital en donde, algunos, los menos, perdieron la vida. No podemos saber aún hasta dónde llegarán los efectos nocivos de este episodio.
Sin embargo, desde mi perspectiva, queda un problema mucho mayor provocado por otro tipo de virus, sin duda más virulento y contagioso. Más temible y voraz: la epidemia del MIEDO.
La sensación natural ante lo desconocido, ante lo misterioso o lo sobrenatural, ante lo invisible, lo no controlable es el miedo. Esta sensación paraliza la fuerza vital; obnubila la mente. Destruye la alegría y el interés por un nuevo día, deprime, desalienta, acaba con la fe en nosotros mismos y, por encima de todo, afecta a todo aquél que se descuide, sin importar las medidas sanitarias que se hayan aplicado.
Todos, en mayor o menor grado, sentimos miedo ante el famoso H1N1, si no por nosotros, sin duda sí por nuestros hijos, por nuestra familia. Es fácil sucumbir a sus efectos que se presentan en cadena aumentando inevitablemente eslabón por eslabón. Como una vorágine, carcome nuestros corazones y nuestra razón.
¿Cómo vencer el miedo?
Como siempre, el primer paso para resolver algo que nos afecta, es darse cuenta de que lo tenemos y de que nos daña.
Ahora sí, podemos proceder a cavilar la información que está a nuestro alcance. Preguntar es un arma eficaz contra el miedo; pero hay que preguntar las preguntas correctas a las personas adecuadas. En este caso a los científicos, a los infectólogos.
De nada servirá preguntar si no logramos entender las respuestas. Si no integramos esa información a nuestra forma de pensar con todas sus consecuencias. No proceses la información sólo con el pensamiento. Es importante que ella tenga injerencia en tu corazón, en tus sentimientos. Cuando una sensación ahoga el alma, cuando un sentimiento negativo nos agobia, es difícil procesarlo si no se habla con franqueza acerca de lo que se siente y de cómo nos afecta. Habla con tus seres queridos abierta y claramente sobre tus miedos.
Si huyes del problema, éste seguirá ahí, regresará a ti por las noches, en cuanto te descuides. No dejará de acosarte y dañarte en cuanta oportunidad le des. Enfréntalo. Míralo a la cara, enójate y lucha contra él. Llena tu corazón de fuerza, de vitalidad y no te dejes vencer.
Pero,¿y de dónde saco fuerza y vitalidad para luchar contra un ser invisible y maléfico? Hay dos fuentes:
la información que has acopiado, la plática abierta, la decisión de conocer todo lo que conforma tu miedo, tus preguntas y respuestas y, lo más importante:
Tu amor a la vida: no dejes que el miedo decida por ti qué puedes y qué no puedes hacer. Decídelo tú. Sal y observa estos días preciosos que tenemos, mira la vitalidad y la alegría de tus hijos. Vale la pena abrirte y empezar de nuevo a disfrutar todo lo que hacías y ahora más cosas. Estás vivo y pleno de deseos por seguir conociendo, jugando, disfrutando cada instante. No se trata de exponerte de manera irresponsable y de terminar sufriendo las consecuencias. Sino, poco a poco, encontrar el modo de seguir disfrutando la vida cotidiana, las actividades que te hacían feliz. Siempre habrá formas de hacer lo que te gusta. Los virus han estado con nosotros desde antes que el hombre pisara la tierra. No permitas que el miedo te quite una sola de las alegrías de vivir. Organicemos nuestro entorno para hacerlo más seguro, pero no dejes de vivir plenamente. Es tu derecho.
Por otra parte, lo que hacemos ahora, invadirá la mente y el sentimiento de nuestros hijos. Podemos enseñarles a enfrentar las vicisitudes o a esconder la cabeza. Podemos mostrarles valor y entereza o temor e incertidumbre. Irresponsabilidad o precaución. Podemos heredarles un pensamiento lúcido, fundamentado, lógico, claro o uno basado en dogmas, rumores, temores. Puedes dar ejemplo de amor por la vida o de temor por la muerte.
No deseo que estés de acuerdo con lo que aquí he declarado. De hecho, pasé muchas horas pensando si se los enviaba o no. Sólo quiero que lo discutas con tus seres queridos, contigo misma(o). Si sirve para vencer, al menos en parte, al miedo, mi atrevimiento habrá valido la pena.
Procedamos entonces a reencontrarnos con la vida, a volver a disfrutar la belleza, el juego, el trabajo, el amor… la vida está llena de sorpresas ¡vayamos por ellas!
Un saludo solidario.
Pablo Torres
No hay comentarios:
Publicar un comentario